Hoy rosquitas
Para los que hemos pasado varios de nuestros veranos de infancia en la Casa del Teatro en
Villa Giardino, Córdoba hay algunas palabras que nos transportan directamente a ese momento y a ese lugar. Los caballos de Don Marín: el Pibe, Carbón y Militar, el metegol, los
alfajores, el cementerio indio, la cancha de
bochas... y las rosquitas! La merienda ideal: tu botellita de vidrio de Cindor, bien fría, mientras jugabas un partido de metegol antes de ir nuevamente a la piscina.
Las cosas que uno comía cuando era chico son inolvidables (las muy ricas y las muy feas) y tratar de recuperar ese sabor perdido y poder compartirlo con otros es maravilloso, porque cada uno tiene su pedacito de historia detrás de ese sabor. También es un riesgo porque quizás ese sabor ya no es el mismo y era mejor guardar el que uno tenía en la memoria...
Nunca me imaginé que las iba a probar nuevamente...pero gracias a Marcela Masuero (Norma, su mamá, era quien preparaba las rosquitas) tengo la receta de aquellas simples pero riquísimas rosquitas.
Las preparé y el sabor era el mismo. No estaba en Villa Giardino pero estaba en casa preparando una rica merienda con té, chocolatada y rosquitas para mis hijos.
Esta
receta la comparto con ustedes!
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